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1/2/12

BERENJENAS RELLENAS DE CARNE



BERENJENAS RELLENAS DE CARNE

Ingredientes para 4 comensales: 2 berenjenas, ½ Kg. de carne picada de ternera (o mezcla de ternera y cerdo), media cebolla, un ajo, aceite de oliva y queso rallado para gratinar. (en esta ocasión he usado unas setas senderuelas para adorno y complemento).



1. Cortar las berenjenas a lo largo y vaciarlas de su pulpa.



2. Picar la pulpa de las berenjenas, el ajo y la cebolla. Rehogar la cebolla y el ajo y posteriormente la pulpa de la berenjena, mezclando todo bien. Añadir la carne picada, y un chorrito de coñac y seguir removiendo para que todo quede bien mezclado. Salpimentar a gusto.



3. Mientras tanto poner las berenjenas vaciadas en el microondas y hacerlas durante unos 8 – 10 minutos a máxima potencia.



4. Rellenar las berenjenas con la mezcla de carne picada y poner encima una capa de queso rallado. Llevar a gratinar durante unos minutos hasta que el queso se dore.



Las senderuelas estaban secas por lo que las he rehidratado en agua caliente durante unos minutos y las he salteado con medio ajo picado y las he puesto encima de las berenjenas después de sacarlas del horno.



¡Que aproveche!

8/2/10

PASTEL DE BERENJENAS Y MEJILLONES






Las berenjenas tienen un algo que las hace poco usadas en nuestra cocina. Y sin embargo son sabrosas y no plantean especiales cuidados para cocinarlas. La receta que presento hoy, está hecha con berenjenas y tiene un resultado más que aceptable, pero también tiene sus peros.
Los iremos viendo...

He picado un diente de ajo en finas rodajitas y las he calentado en aceite de oliva donde enseguida he añadido una cebolla picada. Como siempre, a fuego muy lento, la he dejado pochar hasta que quedara bien hecha.

Mientras tanto, he descongelado una bolsa de mejillones sin sus conchas. Lo he hecho en microondas hasta que se pudieran cortar en cuartos sin dificultad.

Cuando la cebolla ya estaba bien pochada, he añadido la carne de mejillón picada y subiendo ligeramente el fuego, he dejado unos minutos que todo se acabara de hacer. Justo al final he puesto un par de cucharaditas de salsa romescu que tenía en un frasco de conserva y he revuelto bien la mezcla.

Entonces he puesto una sartén con aceite y he ido friendo rodajas de berenjena, cortadas a lo ancho, o sea círculos más o menos grandes, aunque parecidos. Según los iba friendo los iba escurriendo entre dos espumaderas y dejando en papel de cocina para que absorbiera el aceite.
Finalmente he ido llenando la base de una fuente adecuada para el horno con una capa de las rodajas de berenjenas fritas.
Encima he puesto una capa del sofrito de mejillones, luego otra capa de berenjenas, otra de mejillones y he acabado con otra de berenjenas y he napado esta última con salsa romescu.

¡Y, al horno! A gratinar un momento para que la presencia fuera de un color dorado.

Directamente a la mesa y doy fe de que el pastel estaba exquisito.



PERO... Las berenjenas al freír, chupan mucho aceite y pese a escurrirlas a conciencia, el plato ha quedado a mi gusto demasiado aceitoso.
He pensado repetirlo otro día haciendo lo siguiente: las berenjenas las voy a cortar algo más finas y a lo largo, quizás con el cortafiambres y las dejaré unos minutos en el microondas para que se cuezan un poco. Después al horno con un chorrito de aceite para que se asen como si fuera una escalibada y así forrar un molde de puding y rellenarlo por capas. Así, después de dorado en el grill, se podrá desmoldar mejor y cortar las raciones más fácilmente que como lo he hecho hoy...

En vez de la salsa de romescu, podría haber hecho la típica besamel y queso rallado...


¡Que aproveche!

27/2/08

BERENJENAS RELLENAS Y 87 AÑOS


En KABANOVA tenemos visitantes ilustres. Hay un libro de visitas en el que, a criterio de la jefa de sala se invita a algún conocido comensal para que nos deje algún comentario sobre su estancia. Otras veces por espontaneidad de otros comensales a los que no se les ha invitado a escribir, pero que les apetece hacerlo, se van llenando páginas con dichos, dibujos y chascarrillos sobre la comida y algunas otras cosas.
Hay otros visitantes a los que quería referirme. No son de los que escriben en el libro, más bien son de los que tienen entrada libre a la cocina donde aprovechan para saludar a Diego y Cía., para encargar algún producto especial, para preguntar cómo hacemos una u otra cosa y para dejarnos también sus recetas propias.
Intentaré ir comentando poco a poco de todos ellos, pero hoy quería hablar de Valentín. Valentín tiene 87 años y todos los días cocina y hace la compra. Vive solo y es totalmente autosuficiente. Lector diario de El País y tertuliano mañanero, me dice; "la pena es que no podemos hablar de política porque acabamos discutiendo y ya estamos muy mayores".
Hoy me ha invitado a comer en su casa y ha puesto un cardo simplemente cocido y apañado con un buen aceite y unas gotas de vinagre de manzana. De segundo, unas berenjenas rellenas.
Según me ha contado, empezó a cocinar ayer por la noche y así hoy sólo ha tenido que calentarlas después de la tertulia mañanera y mientras ponía la mesa.
Primero cortó las berenjenas a lo largo y las asó con unas gotas de aceite. Luego, vació la pulpa, la picó finita y reservó tanto la pulpa picada, como los "cuencos de pieles vacías".
En una sartén hizo una fritada, despacio como debe de ser y como a él le gusta; todo muy picado, con cebolla, ajo, zanahoria, pimiento verde y pimiento rojo. Finalmente un poco de puré de tomate.
En otra sartén frió, con poco aceite, carne picada de un brazuelo de corderito de leche y cuando estaba ya dorada, añadió la pulpa de las berenjenas y mezcló bien una carne con la otra. Todo el conjunto lo unió con el refrito anterior.
Finalmente (casi) hizo un poco de besamel para que la farsa tuviera algo más de consistencia a la hora de prepararla.
Y ahora sí, ya sólo tuvo que rellenar los vacíos de berenjena y espolvorearlos con un queso rallado. Mientras ponía la mesa las puso en el horno a gratinar y doy fe de que estaban exquisitas.
Mientras comíamos, (y bebíamos un Caecus crianza que está gloria bendita) me contó que había pensado hacer el relleno con morcilla, pero que, al mediodía, cuando la asó en un cazo cerrado, ya sin piel y con unas gotas de aceite, estaba tan rica que se la comió y cambió la receta por el corderito picado...
¡Vale, cocinero!