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9/1/12

CROQUETAS DE JAMON Y HUEVO


Hace ya un montón de años, con la afición culinaria sobre mis hombros y con la decisión ya meditada de mobtar algo en plan profesional (ya había cocinado mucho en casa y en la sociedad gastronómica), le pedí permiso a mi sobrino Francis Paniego para pasar unos días de mis vacaciones en el restaurante Echaurren, en la cocina muy concretamente.
Tanto él como su madre Marisa estuvieron encantados de recibirme y yo ¡para qué contaros!.
Francis coincidió unos días de los que yo estaba en su cocina, con una estancia suya en el Bulli, con Adriá, pero el compañerismo que sentí en la gran cocina de Echaurren no se me olvidará nunca.
Entonces unos de los jefes de cocina era Juanjo (actual propietario y cocinero, junto a su esposa Yolanda del restaurante COCINANDOS, estrella Michelín en León) del que aprendí cantidad de trucos y recetas.
Y también estaba Oscar, al que hace años le he perdido la pista. La labor de Oscar, fundamentalmente era hacer croquetas y tenía unos brazos así. Se pasaba casi todos los días un par de horas, removiendo una gran cazuela donde hacía esa maravillosa besamel acompañada de pollo asado, jamón, huevo duro, etc. de la que luego salían sus famosísimas croquetas. Me consta que las siguen haciéndolas igual, al menos el resultado sigue siendo incomparable...
Las que yo hago también están buenas, pero el maestro es el maestro...

CROQUETAS DE JAMÓN Y HUEVO


Ingredientes: 100 gr. de mantequilla, 100 gr. de jamón serrano, 100 gr. de harina, 1 litro de sal, 2 huevos duros, huevos, pan rallado y aceite de oliva para freír.

1. Calentar a fuego suave la mantequilla en una cazuela y rehogar el jamón bien picado hasta que quede ligeramente frito.


2. Añadir la harina y dejarla que se rehogue sin parar de mover, mejor con unas varillas.


3. Tener la leche caliente e irla añadiendo muy poco a poco, sin dejar de remover para que la harina no deje grumos y se haga bien. Así evitaremos el sabor de harina de la besamel, que siempre es por no haberla “trabajado” lo suficiente.


Nos debe quedar una besamel ligera pero no clara. Probamos la sal y añadimos los huevos muy picados, o aplastados con un tenedor y mezclamos bien.


4. Dejamos enfriar la masa en una fuente larga, con poca altura y hacemos las croquetas rebozándolas en pan rallado, huevo y nuevamente pan rallado. Las freímos en aceite bien caliente hasta que estén doradas. Se dejan en papel absorbente y se sirven inmediatamente.


Las croquetas se pueden congelar y freírlas directamente del congelador o mucho mejor congelarlas sin rebozar y descongelarlas de un día para otro en el frigorífico y rebozarlas antes de freírlas. Así quedan más crujientes.




¡Que aproveche!

16/3/11

LAS CROQUETAS























Pero bueno, estoy haciendo un repaso a las entradas y de repente me caigo del guindo y me doy cuenta de que nunca he puesto la receta de croquetas !!!

Primero en la bodega del Colegio de Médicos y luego en KABANOVA Comedor ¿cuántas croquetas habremos vendido? Podría mirar en la base de datos del ordenador de ventas para hacerme un cálculo aproximado, pero antes del ordenador y después de él, ha habido cantidad de croquetas que no han pasado por sus garras. Croquetas de aperitivo de "llegada", croquetas en menús de grupos, croquetas para llevarme a casa, croquetas para Navidad para toda la familia, croquetas, croquetas, croquetas....

Hemos intentado hacerlas en Thermomix, y salen buenas, no digo que no, pero las croquetas a "brazo" no tienen nada que ver. Y haciéndolas siempre "igual", friéndolas en la mima freidora y con el mismo aceite (siempre de oliva), no siempre resulta igual. A veces se rompen un montón de ellas, otras veces no se rompe ninguna... Prácticamente siempre hacemos una tanda grande, yo calculo que unas doscientas o trescientas y las congelamos. Una vez congeladas, las envasamos en bolsas y las vamos sacando con un día como mínimo al frigorífico en bandejas... Algunas veces hemos probado a freírlas sacadas directamente del congelador, pero creemos que se nos rompen mucho más...

Os cuento la receta y la forma como nosotros las hacemos.

Como ingredientes usamos de forma proporcional: 1 litro de leche, 100 gramos de mantequilla, 100 gr de harina, 100 gr de jamón, 1 huevo. Además, pan rallado y más huevos para rebozarlas y aceite para freírlas.

Deshacemos la mantequilla en una cazuela y añadimos el jamón bien picadito para que se rehogue, se añade la harina y se trabaja  bien con una varilla  para que se fría sin dorarse. Tenemos la leche hervida y caliente y la vamos añadiendo de poco en poco para que ligue la harina, que en principio hace un grumo del que piensas que no vas a salir, pero es la mejor manera de que al acabar una besamel no quede nunca nada grumoso.
Seguimos añadiendo la leche y al final, añadimos el huevo cocido y rallado. Probamos de sal y si está bien dejamos que la besamel se siga haciendo hasta que tenga un punto suave y ligero, pero que no esté clara.
Entonces ponemos la masa a enfriar en una bandeja bien amplia y al frigo.
Las dejamos reposar y al día siguiente hacemos las porciones y las pasamos por pan rallado, huevo batido y nuevamente pan rallado.
Si se usan ese mismo día, el resultado siempre es mejor, pero en hostelería lo mejor a veces está reñido con lo posible. Nosotros, ya he dicho que las guardamos congeladas y las descongelamos en el frigo con un día de adelanto como mínimo. A la hora de freír las volvemos a empanar muy ligeramente para intentar que el crujiente de la fritura sea mejor.
El aceite ha de estar a 180-190ºC y sin perder el ojo para sacarlas en el momento que estén de un bonito color dorado.



¡Que aproveche!